SOBRE CÉSAR
A los catorce años encontré las dos pasiones que me acompañan hasta el día de hoy: la madera y el tiro con arco.
Mi fascinación por el tiro con arco no se basó en darle a la diana, sino en entender cómo funcionaba el arco. Con los años descubrí que muchas soluciones técnicas no eran tan buenas como parecían. Eso me llevó a construir mis propios arcos . Comencé, como muchos otros, con los manuales de Bingham Projects, cometí muchos errores y necesité más paciencia de la que pensé.
Durante años usé la fibra de vidrio, como todo el mundo. ¿Funciona? Sí, pero el carbono era la meta. Eficiencia, suavidad, consistencia… cuando logré dominar el carbono sin fibra, supe que no había vuelta atrás. Eso es lo que hoy da forma a todo lo que fabrico.

MI FILOSOFÍA
Cada curva, conicidad y capa tiene un propósito. Nada es decorativo sin razón. No me interesan los arcos que se ven bien en una pared; me interesan los arcos que rinden al máximo en el campo, disparo tras disparo, año tras año. El carbono me brinda la consistencia necesaria para construirlos de esa manera. Construirlos uno por uno me permite tener el control para asegurarme de que estén perfectos antes de enviarlos.

EL TALLER
Sin cadenas de producción. Sin estanterías llenas de arcos idénticos. Cada arco se fabrica individualmente, se inspecciona a mano y se termina con la misma atención de principio a fin. Cuando tu arco sale de este taller, ha pasado por mis manos en cada etapa, porque aquí no hay otras manos.
